viernes, 21 de febrero de 2025

Quiero

 

Quiero contar cada uno de tus lunares,
y descubrir los nuevos que aparezcan en tu piel.
Quiero saber a qué saben tus mejillas
cuando el sueño te abraza y te hace mía.

Quiero explorar cada rincón de tu cuerpo,
descubrir los puntos que te hacen estremecer.
Quiero peinarte con mis dedos,
y dibujar secretos en tu espalda con mis yemas.

Quiero ver el instante exacto
en que cierras los ojos al sentir mis labios cerca.
Quiero pintar mariposas en tu abdomen
con besos que tracen caminos de ternura.

Quiero medir la distancia entre tu boca y tu ombligo
con pasitos de mis dedos, lentos y sigilosos.
Quiero besar tus párpados,
y sentir el aleteo de tus pestañas en mis labios.

Quiero todo de ti, cada detalle, cada suspiro,
y hacerte mía en cada latido, en cada respiro.

Dame tu fuego

Dame el calor que mi piel reclama,
esa llama que enciende mi alma.
Dame la confianza que a veces no tengo,
y las ganas de arder cuando digo "no puedo más".

Dime que esto es solo un capítulo,
un escalón que juntos vamos a subir.
Dime que encontraré la forma de salvarme,
mientras tus manos me enseñan a sentir.

Dime que todo saldrá bien,
aunque sea una mentira necesaria.
Necesito tus palabras, tu aliento,
necesito creer en tu pasión desbordada.

Dame el calor de tus caricias lentas,
de tus abrazos que me desnudan el alma.
Dame tus besos, húmedos y profundos,
y tu mirada que enciende mi calma.

Quiero sentir tus labios en mi cuello,
tus dedos trazando rutas prohibidas.
Quiero que me digas con susurros ardientes
que en tu fuego mi ser se olvida.

Dame todo, hasta que no quede nada,
hasta que el mundo desaparezca a nuestro alrededor.
Dame tu lujuria, tu entrega, tu esencia,
y hazme tuyo en este eterno ardor.

Deseo imposible

Te deseo imposiblemente,
como se anhela lo prohibido,
con esta sed que me consume,
de sentirte, de ser tu ritmo.

Quiero sacarla de mis sueños,
hacerte carne, hacerla mía,
recorrerla con mis labios,
y en su piel perder el juicio.

Eres fuego que me quema,
un abismo que me atrapa,
te metes en mis venas,
y en mi ser te desbordas, loca llama.

Frenética es esta entrega,
cuando mis manos te poseen,
cuando el eco de tu nombre
en mi piel se vuelve eterno.

En esta locura de sentirte,
en esta pasión que no se calma,
me pierdo, me rindo, me hago tuya,
entre susurros y sombras.

Eres el vértigo que me domina,
el deseo que no se cansa,
y en este juego de fuego y sombra,
solo existes tú, y mi alma insomne.


A un felino



 Un día cualquiera te encontré,
en un rincón donde nadie te quiso ver.
Cuidabas a tus crías con amor y afán,
aunque tu pelaje oscuro espantaba a los demás.

Siglos de mitos pesaban sobre ti,
hechizos y brujas te hicieron sufrir.
Mas yo supe ver, más allá del color,
el hechizo real: tus ojos de verdor.

Temerosa llegaste a mi hogar,
y poco a poco supiste conquistar.
Cuidaste a tus crías, adoptaste a otra más,
y en mi lecho, a mis pies, te acurrucaste sin más.

Nueve años de risas, de ronroneos y paz,
juntos vivimos, sin pensar en el final.
Pero un día te fuiste, sin decir adiós,
saltaste por la ventana y te perdiste en la voz.

Buscamos noche y día, con el alma en pena,
llamando tu nombre en cada esquina abierta.
Mas de ti no supimos, ni un rastro, ni un sí,
y aún hoy no sé si vives o si te perdí.

Eres mi gata de ojos verdes, mi amor fiel,
un misterio que guardo en mi corazón crudel.
Aunque no estés, tu esencia aquí quedó,
y en mis sueños, tus ojos verdes brillarán.

a una hija

Eres luz que ilumina mi camino,
un susurro de amor, mi dulce destino.
En tus ojos el mundo se hace pequeño,
y en tu risa encuentro mi más bello sueño.

Tu voz es canción que al viento se eleva,
un tesoro que el tiempo no lleva.
Con cada paso, mi orgullo crece,
y en tu ser la vida resplandece.

Eres raíz de mi corazón,
la razón de mi más pura emoción.
En tus manos guardo mi esperanza,
y en tu alma, mi eterna confianza.

Creciste veloz, como el río al mar,
pero en mi pecho siempre estarás.
Eres mi fuerza, mi eterno abrigo,
mi refugio, mi más fiel testigo.

Que la vida te colme de bondad,
y te guíe con luz y claridad.
Sé valiente, sé libre, sé quien eres,
y nunca olvides lo que siempre quieres.

Porque eres mi hija, mi razón de ser,
el amor que no puede perecer.
En cada instante, en cada oración,
contigo está mi corazón.