Eres luz que ilumina mi camino,
un susurro de amor, mi dulce destino.
En tus ojos el mundo se hace pequeño,
y en tu risa encuentro mi más bello sueño.
Tu voz es canción que al viento se eleva,
un tesoro que el tiempo no lleva.
Con cada paso, mi orgullo crece,
y en tu ser la vida resplandece.
Eres raíz de mi corazón,
la razón de mi más pura emoción.
En tus manos guardo mi esperanza,
y en tu alma, mi eterna confianza.
Creciste veloz, como el río al mar,
pero en mi pecho siempre estarás.
Eres mi fuerza, mi eterno abrigo,
mi refugio, mi más fiel testigo.
Que la vida te colme de bondad,
y te guíe con luz y claridad.
Sé valiente, sé libre, sé quien eres,
y nunca olvides lo que siempre quieres.
Porque eres mi hija, mi razón de ser,
el amor que no puede perecer.
En cada instante, en cada oración,
contigo está mi corazón.
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