En medio del mar de mis recuerdos,
se mece solitario un marinero,
navegando en la tristeza de mi alma,
que yace en el fondo, sin consuelo.
Pero sé que el Creador que me conoce,
siempre estará a mi lado, me sostendrá,
y en sus brazos amorosos me consuela,
mientras la soledad se va desvaneciendo en paz.
Las olas de la vida pueden ser agitadas,
y la tempestad puede hacernos tambalear,
pero el amor divino nos dará la fuerza,
para seguir adelante y no mirar atrás.
Así que aunque el mar de mis recuerdos,
a veces parezca oscuro y desolador,
sé que mi fe me llevará a buen puerto,
y el amor del Creador será mi salvador.
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